Una peruana en Kenia

Liliana Parrilla, cooperadora peruana, trabaja en proyectos de desarrollo en Kenia. En este artículo cuenta de esta enriquecedora experiencia.

Testimonios

Liliana con niños de la zona de Limuru en una de sus visitas con el CHEP

Hola. Mi nombre es Liliana Parrilla, peruana, soy cooperadora y conozco el Opus Dei desde hace más de 18 años. Recuerdo que mi primer contacto fue en medio de la algarabía de los preparativos de la visita de Mons. Javier Echevarría a Perú en el 2006. Desde un principio el espíritu del Opus Dei me gustó mucho, el primer centro que conocí fue Ausangate donde conocí y compartí muchas cosas con las universitarias que por esa época asistíamos a los medios de formación. La alegría de esas jóvenes era contagiante, y siempre estaban realizando actividades interesantes. A través de este centro pude realizar mucho trabajo social; más adelante esto definió mi vocación de servicio a los demás y mi perfil profesional.

Ahora soy una profesional en temas relacionados a la Cooperación Internacional y Proyectos de Desarrollo y he tenido la grata experiencia de trabajar para Condoray donde he tenido la satisfacción de colaborar con proyectos para el desarrollo de las mujeres en Cañete, lo que luego me llevó a la búsqueda de nuevos retos profesionales en España, donde radico desde hace 6 años. Estar en Madrid me permitió realizar un Máster en Desarrollo Rural y Local en la Universidad Politécnica de Madrid.

Medicinas que se entregan a los niños durante las visitas periódicas del CHEP

Actualmente estoy culminando un Máster en Cooperación Internacional y Políticas de Desarrollo y como parte de esta formación profesional, decidí venir a Kenia a colaborar en forma de prácticas y conocer de cerca los proyectos de Kianda Fundation. Mucho tiempo atrás ya había leído sobre su labor en las páginas de Iniciativas y tenía planificado viajar a Kenia desde hace más de cuatro años, hasta que por fin se ha podido hacer realidad.

Los beneficiarios de los proyectos de Kianda Foundation son personas de las áreas más pobres de Nairobi. Durante mi estancia aquí, el proyecto que más me impacta es el CHEP (Children's health Programme) que consiste en llevar asistencia médica y medicinas a las escuelas de Limuru. Generalmente los niños de esas escuelas son hijos de las recolectoras de té, pertenecen a familias que tienen una economía de subsistencia y de los más pobres de Kenia. Desde el primer contacto con este proyecto, la realidad me rompió el corazón: casi todos los niños tenían sus ropas rotas y viejas, no tenían suficiente abrigo para una zona que suele ser muy fría; casi todos presentaban problemas respiratorios y un peso muy por debajo para los niños de esas edades. Esto generó en mí la necesidad de buscar colaboración para ellos y hacer que las personas que pueden ayudarlos tomaran conciencia, ya que por tan solo con 50 euros se puede asegurar la asistencia médica y las medicinas de un niño por un periodo de 10 años. Muchos de ellos se han salvado debido a que se han detectado las enfermedades a tiempo, gracias a las visitas periódicas que hace el CHEP por las escuelas. Cualquier apoyo que se pueda dar siempre es bienvenido.

Con niños de una escuela en Nazaret-Limuru

Otro de los proyectos importantes es Kimlea Centre, que permite la educación y la formación profesional de muchas mujeres de la zona de Kiambu y sus alrededores. Ofrece a las mujeres la oportunidad de acceder a carreras que puedan permitirles tener un trabajo o iniciar alguna actividad económica. Tiene como misión formar mujeres que saquen a sus familias de la pobreza extrema y puedan darles una vida más digna, con perspectivas de un futuro mejor. Su labor tiene bastante similitud con la de Condoray, Centro de Formación profesional que desde hace más de 50 años promueve en Cañete (Perú), el desarrollo integral de la mujer a través de la educación, busca su revalorización y mejorar sus niveles de vida.

Actualmente vivo con Teresia Makau, quien me llama Lulu (perla in swahili); ella es supernumeraria y profesora de Kibondeni College (otro programa de Kianda Foundation). Desde un primer momento el trato que me dio era el de una hija; esto hizo que mi familia en Perú se sintiera más aliviada con respecto a mi viaje a Kenia.

Alumnas de Kimlea Business Centre

Kibondeni College es un instituto de Hostelería, muy demandado y de gran prestigio en Nairobi, sus alumnas son muy solicitadas en el mercado laboral de la hostelería y la restauración. Gracias a sus becas y ayudas de estudios, muchas mujeres han podido acceder a una educación de calidad; educar a la mujer es educar y generar desarrollo en la sociedad, y ellas lo están consiguiendo.

Llegar a Kianda me hizo sentir como en casa; era como estar en Condoray otra vez, porque el espíritu del Opus Dei es universal: amor al trabajo bien hecho, respeto, solidaridad con los más necesitados y justicia social, todo basado en la fuerza que da la oración y la misa diaria.

Actuación en la graduación de las alumnas de Kimlea Technical Training Centre

Si bien mi propósito era venir a colaborar y aprender, lo cierto es que he recibido con creces lo poco que siento que he podido dar. Una amiga una vez me dijo: “Sé muy generosa con tu misma vida... Dios está permitiendo que tengas unos conocimientos y experiencias buenísimas... Te está dando muchas cosas y te las seguirá dando en la medida que correspondas a lo que Dios quiera de ti.”

Cuánta razón tenía, a pesar de la situación del país la gente siempre tiene una sonrisa para regalarme, un Karibu (bienvenido en swahili) a donde vaya. Después de este viaje me he planteado cosas, que antes no me había planteado y veo la vida de una manera sobrenatural. Definitivamente ha sido una experiencia de crecimiento en todo sentido, no me siento para nada una mzungu (persona blanca) aquí soy una africana más, porque si antes de conocer África ya estaba enamorada de ella, ahora aún más.