La Iglesia transmite la palabra de Dios

El 4 de diciembre próximo, Mons. Ricardo García García, recientemente nombrado obispo prelado de Yauyos, recibirá la ordenación episcopal en el Santuario Madre del Amor Hermoso, de la ciudad de San Vicente de Cañete. Reproducimos fragmentos de una entrevista publicada en el diario "Arequipa al día".

El 12 de octubre de 2004 se hizo público el nombramiento de Mons. Ricardo García García como Obispo Prelado de la Prelatura de Yauyos–Cañete–Huarochirí, y el próximo 4 de diciembre será consagrado como tal, en San Vicente de Cañete, en ceremonia especial que estará presidida por el Cardenal Arzobispo de Lima, Mons. Juan Luis Cipriani, el Nuncio Apostólico en el Perú, Mons. Rino Passigato, y el Obispo saliente de Cañete, actual Arzobispo del Cusco, Mons. Juan Antonio Ugarte. En la misma fecha, el Papa Juan Pablo II nombró a los nuevos Obispos de Cajamarca y auxiliar del Callao.

Mons. Ricardo García nació en la ciudad de Lima el 13 de marzo de 1955. Es el segundo de ocho hermanos. Estudió en Lima en el Colegio Champagnat (1960–1971). Siguió estudios de Ingeniería en la Universidad de Piura (1972–1978), obteniendo el título de Ingeniero Industrial (1980). Posteriormente, siguió estudios de Teología en Roma. En 1983 el Papa Juan Pablo II lo ordenó Sacerdote en Roma. Luego pasa dos años (1984–1985) en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, obteniendo el Doctorado en Sagrada Teología, especialidad de Teología Sistemática, siendo su Tesis: “Historia de los apologistas españoles del siglo XIX”.

En Lima, fue Capellán de diversos Centros de la Prelatura Opus Dei. Capellán de los colegios Alpamayo en Lima y Turicará en Piura. Capellán y Profesor de la Universidad de Piura, realizando una inmensa labor pastoral entre los estudiantes universitarios. Luego, a través de de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, trabajó muchos años en la atención espiritual del clero diocesano de Huancavelica, Abancay, Cusco, Chiclayo, Cañete y Lima. Ya en Arequipa ha sido Capellán de varios centros y colaborador en la dirección espiritual del Seminario Diocesano San Jerónimo de Arequipa. Ha dirigido en repetidas oportunidades retiros al clero de la diócesis, como también a laicos.

¿Cuál cree que debe ser el papel de la Iglesia en un país como el Perú?

La Iglesia tiene por finalidad la salvación de todos los hombres, le toca transmitir la palabra de Dios y hacerla llegar a la gente, dando un sentido práctico a toda la doctrina de nuestro Señor Jesucristo, que es para siempre y para todos los tiempos, y lo que tenemos que hacer es aplicarla a los tiempos en que vivimos.

Santuario Madre del Amor Hermoso en Cañete

¿Qué responsabilidades tiene un Obispo?

El obispo tiene la gran responsabilidad de llevar a toda su feligresía al cielo. Tiene que esforzarse en atender a los fieles, a los sacerdotes. De otro lado tiene una misión universal, y por ende una responsabilidad sobre los problemas que ocurren en el Perú y en el mundo. Tiene más influencia en el ambiente, porque su palabra pesa más. Debe ser ejemplar porque es punto de referencia para otros. Por estas razones necesita una especial gracia de Dios, y las oraciones y ayuda de todos.

Sabemos que usted pertenece al Opus Dei. ¿Nos podría decir qué es el Opus Dei?

Es una institución de la Iglesia que tiene por finalidad transmitir un mensaje: que es la búsqueda de la santidad a través del trabajo ordinario. Todos estamos llamados a la santidad, no sólo los sacerdotes y los religiosos, usted puede ser santo siendo periodista, así como la señora que vende chocolates en la esquina, el ama de casa o el ingeniero. Lo que se busca es una espiritualidad que ayude a encontrar la santidad a través del trabajo ordinario. Se da una formación a las personas para que tengan una sólida vida espiritual, una buena formación doctrinal y luego se mantengan en ese afán. En fin, es ayudarlos a que se hagan amigos de Dios.

Usted ha sido designado obispo de la prelatura de Yauyos–Cañete–Huarochirí. ¿Qué objetivos tiene para esta prelatura?

Para todo obispo siempre hay prioridades: sus sacerdotes, porque son como la estructura para funcionar y el obispo debe cuidar y querer mucho a sus sacerdotes, estar al lado de ellos en sus problemas. El seminario, porque es la cantera de donde salen nuestros sacerdotes, las vocaciones religiosas pues sin ellas la Iglesia quedaría árida; y, claro está, las parroquias buscando siempre que los fieles estén bien atendidos. El Obispo es como un director de orquesta que lleva la batuta y debe hacer que los músicos toquen lo que deben, él solo no puede hacer nada.

¿Conoce la labor de los anteriores prelados de Yauyos-Cañete-Huarochirí?

Mis palabras de reconocimiento por la fructífera labor pastoral que han realizado mis antecesores en esta prelatura: Mons. Ignacio Orbegozo, Mons. Luis Sánchez-Moreno y Mons. Juan Antonio Ugarte. He propuesto como lema de mi escudo la frase “Iter serva tutum”, para pedirle a la Virgen que me ayude a mantener la línea fecunda dejada por ellos.

Quiero terminar pidiendo a todos la limosna de su oración, porque la necesito. Como he dicho a varios amigos: la mitra me queda un poco grande; más que acomodarla a mi tamaño, yo debo acomodarme a ella, necesito dar un gran salto en santidad para ser un fiel sucesor de los apóstoles. A cada uno le pido que la menos rece por mí un Avemaría cada día y eso ya será una gran ayuda.

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