Decreto sobre las virtudes heroicas del Siervo de Dios Álvaro del Portillo

Traducimos al castellano el decreto de la Congregación de las Causas de los Santos para la promulgación de las virtudes heroicas del Siervo de Dios Álvaro del Portillo (28-VI-2012)

Textos
Opus Dei - Decreto sobre las virtudes heroicas del Siervo de Dios Álvaro del Portillo

CONGREGACIÓN DE LAS CAUSAS DE LOS SANTOS ROMANA y PRELATURA PERSONAL de la SANTA CRUZ y OPUS DEI

ÁLVARO DEL PORTILLO y DIEZ DE SOLLANO

Obispo titular de Vita

Prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei

(1914 – 1994)

DECRETO SOBRE LAS VIRTUDES

Vir fidelis multum laudabitur (Prov 28, 20). Estas palabras de la Escritura manifiestan la virtud más característica del Obispo Álvaro del Portillo: la fidelidad. Fidelidad indiscutible, sobre todo, a Dios en el cumplimiento pronto y generoso de su voluntad; fidelidad a la Iglesia y al Papa; fidelidad al sacerdocio; fidelidad a la vocación cristiana en cada momento y en cada circunstancia de la vida.

«La fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor», ha dicho el Papa Benedicto XVI (Homilía en Fátima, 12-V-2010). El Siervo de Dios ha sido ejemplo de caridad y de fidelidad para todos los cristianos. Encarnó plena, ejemplar e íntegramente sin retazos ni excepciones, el espíritu del Opus Dei, que llama a los cristianos a buscar la plenitud del amor a Dios y al prójimo a través de los deberes ordinarios que forman la trama de nuestras jornadas. «Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar a los demás con el trabajo»: se puede decir que esta es la descripción más exacta de la intensísima actividad desplegada por el Siervo de Dios primero como ingeniero, después en el ministerio sacerdotal y, finalmente, como Obispo. Prodigó sus energías en todas las tareas que realizó, convencido de que cada una constituía un instrumento con el que podía colaborar en la misión salvífica de la Iglesia.

El Siervo de Dios nació en Madrid, el 11 de marzo de 1914, tercero de ocho hijos en un hogar cristiano. Fue doctor en ingeniería de caminos, en historia, y en derecho canónico. En 1935, a los 21 años, pidió la admisión en el Opus Dei. Pronto fue el colaborador más estrecho de San Josemaría. El 25 de junio de 1944 fue ordenado sacerdote y desde entonces se entregó con generosidad al ejercicio del ministerio sagrado. El mismo día de su ordenación, el Fundador lo eligió como confesor. En 1946 se estableció en Roma para ayudar a San Josemaría en el gobierno y en la expansión del Opus Dei. Fue Secretario General (1939-1946 y 1956-1975), Consiliario regional de Italia (1948-1951), Procurador General (1946-1956) y Rector del Colegio Romano de la Santa Cruz (1948-1954).

También la Santa Sede le confió numerosos encargos: durante el Concilio Ecuménico Vaticano II fue Secretario de la Comisión De disciplina cleri et populi christiani, artífice del Decreto Presbyterorum Ordinis, Perito de las Comisiones De Episcopis et diœcesium regimine y De religiosis. Después, Consultor de la Sagrada Congregación del Concilio, Calificador de la Suprema Congregación del Santo Oficio y Consultor de la Pontificia Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico; Juez del Tribunal para las causas de competencia de la Congregación de la Doctrina de la Fe y Consultor de esa misma Congregación. También fue Secretario de la Comisión para los Institutos Seculares en la Sagrada Congregación de Religiosos, Consultor de la Congregación del Clero, Consultor del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y Consultor de la Congregación de las Causas de los Santos.

El 15 de septiembre de 1975 fue elegido primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei. La continuidad en la aplicación de las enseñanzas del Fundador fue el punto central de su programa de gobierno, y puso todos los medios para alcanzar un objetivo especialmente preparado por San Josemaría: la configuración canónica adecuada al carisma fundacional del Opus Dei, que se obtuvo el 28 de noviembre de 1982, cuando el Beato Juan Pablo II erigió el Opus Dei como Prelatura personal y nombró Prelado a Álvaro del Portillo. El 6 de enero de 1991 recibió la ordenación episcopal de manos del Papa. En la madrugada del 23 de marzo de 1994, apenas unas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa, el Señor lo llamó a Sí. Ese mismo día, el Beato Juan Pablo II acudió a rezar ante los restos mortales del Siervo de Dios y, tras orar en silencio, recitó en voz alta la Salve Regina.

La actividad de Álvaro del Portillo en el gobierno del Opus Dei se caracterizó también por el celo pastoral, encaminado a la expansión de los apostolados de los fieles de la Prelatura al servicio de la Iglesia. Durante los 19 años que dirigió la Obra, se comenzó la labor apostólica estable en 20 nuevos países.

Manifestación de su solicitud por las almas son los numerosos viajes que realizó a las naciones donde el Opus Dei estaba presente, con el fin de fortalecer en su vida espiritual y en su apostolado a los fieles de la Prelatura y a tantos otros cristianos de toda condición. En la promoción de este impulso evangelizador, buscó siempre que las actividades apostólicas de la Prelatura se ejerciesen al servicio de las diferentes Iglesias particulares. A su interés por la formación doctrinal de los sacerdotes se debe la creación de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, proyecto ya concebido por San Josemaría. Publicó obras notables sobre materias de carácter jurídico, teológico y de espiritualidad, como: Fieles y laicos en la Iglesia, Consagración y misión del sacerdote, Una vida para Dios. Reflexiones en torno a la figura de Josemaría Escrivá de Balaguer, Entrevista sobre el fundador del Opus Dei.

La dedicación del Siervo de Dios al cumplimiento de la misión que había recibido estaba radicada en un profundo sentido de la filiación divina, que le llevaba a buscar la identificación con Cristo en un abandono confiado a la voluntad del Padre, lleno de amor por el Espíritu Santo, constantemente inmerso en la oración, fortificado por la Eucaristía y por una tierna devoción a la Santísima Virgen María.

Dio pruebas de heroísmo en el modo como afrontó las enfermedades –en las que veía la Cruz de Cristo–, el periodo que transcurrió en la cárcel durante la persecución religiosa en España (1936-1939) y los ataques que sufrió por su fidelidad a la Iglesia. Era hombre de profunda bondad y afabilidad, capaz de transmitir paz y serenidad a las almas. Nadie recuerda un gesto poco amable de su parte, el menor movimiento de impaciencia ante las contrariedades, una palabra de crítica o de protesta por alguna dificultad: había aprendido del Señor a perdonar, a rezar por los perseguidores, a abrir sacerdotalmente sus brazos para acoger a todos con una sonrisa y con cristiana comprensión.

Su amor a la Iglesia se manifestaba en la plena comunión con el Romano Pontífice y los Obispos: fue un hijo fidelísimo del Papa, con una adhesión indiscutida a su persona y a su magisterio. Su vivísima solicitud por los fieles del Opus Dei, la humildad, la prudencia y la fortaleza, la alegría y la sencillez, el olvido de sí y el ardiente deseo de conquistar almas para Cristo –reflejado en su lema episcopal: Regnare Christum volumus!– son aspectos que se unen para componer su retrato de Pastor.

La fama de santidad del Siervo de Dios, ya ampliamente difundida en vida, ha alcanzado extensión universal después de su muerte. Sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios se han llevado a cabo dos procesos aeque principales, desde el año 2004 al 2008, en el Tribunal del Vicariato de Roma y en el Tribunal de la Prelatura del Opus Dei, y 8 procesos rogatoriales en diócesis de Europa, Norteamérica, Sudamérica y Australia. El Congreso de los Consultores Teólogos, que se celebró 10 de febrero de 2012, dio respuesta afirmativa unánime a la pregunta acerca del ejercicio heroico de las virtudes y la fama de santidad del Siervo de Dios. En el mismo sentido se pronunciaron los Emmos. y Excmos. Miembros de la Congregación de las Causas de los Santos, reunidos en la Sesión Ordinaria del 5 de junio de 2012, presidida por mí, Cardenal Angelo Amato, en la que fue Ponente el Emmo. Sr. Cardenal Antonio Cañizares Llovera.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, después de haber recibido del infrascrito Cardenal Prefecto una relación diligente de todo lo que se acaba de exponer, acogiendo y ratificando los pareceres de la Congregación de las Causas de los Santos, en fecha de hoy ha declarado solemnemente: Constan las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad, tanto hacia Dios como hacia el prójimo, así como las virtudes cardinales de la Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza, con las otras anejas, en grado heroico, y la fama de santidad del Siervo de Dios Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, Obispo titular de Vita, Prelado de la Prelatura personal de la Santa Cruz y Opus Dei, en el caso y para los efectos de que se trata.

El Santo Padre ha dispuesto que este Decreto sea hecho público y se incluya en las Actas de la Congregación de las Causas de los Santos.

Dado en Roma, el 28 de junio de 2012.

Angelus Card. Amato, S.D.B.

Prefecto

L. + S.

+ Marcellus Bartolucci

Arzobispo titular de Bevagna

Secretario

* * *

CONGREGATIO DE CAUSIS SANCTORUM

Romana

et Praelaturae personalis Sanctae Crucis et Operis Dei

BEATIFICATIONIS et Canonizationis

Servi Dei

ALVARI DEL PORTILLO y DIEZ DE SOLLANO

Episcopi titularis Vitensis

Praelati Praelaturae Personalis Sanctae Crucis et Operis Dei

(1914 – 1994)

DECRETUM SUPER VIRTUTIBUS

«Vir fidelis multum laudabitur» (Prv 28, 20). Sacrae haec Scripturae verba in luce ponunt eminentiorem virtutem Episcopi Alvari del Portillo, nempe fidelitatem: inconcussam imprimis fidelitatem erga Deum, in prompta ac generosa adimpletione voluntatis Eius, erga Ecclesiam dein et Romanum Pontificem necnon erga sacerdotium, deinde vero erga christianam vocationem in omni temporis momento omnibusque rerum adiunctis.

«Fidelitas per tempus perseverans nomen est amoris», dixit Benedictus XVI (Homilia in sanctuario Beatissimae Virginis Mariae de Fatima, die 12 mensis Maii anno 2010). Dei Servus omnibus christifidelibus caritatis et fidelitatis exemplo fuit. Ipse enim integre et sine ulla exceptione assimilavit in suaque vita expressit Operis Dei spiritum, qui omnes vocat ad plenitudinem amoris Dei ac proximi quaerendam per sanctificationem munerum atque officiorum quae vitae nostrae cotidianae velut tramam constituunt. «Laborem sanctificare, in labore sese sanctificare, alios mediante labore sanctificare»: recte asseri potest haec verba aptissime referre Servi Dei operositatem qua doctor machinarius, qua sacerdos ac demum qua Episcopus. In quocumque enim actuositatis genere sese totum impendebat, apprime sciens se salvificam Ecclesiae missionem participare per fidelem suorum cuiusque diei officiorum adimpletionem.

Dei Servus, tertius ex octo fratribus, ortus est Matriti a piis honestisque parentibus, die 11 mensis Martii anno 1914. Doctoralem lauream obtinuit in re machinaria civili, in scientiis historicis et in iure canonico. Anno 1935, suae vitae vicesimo primo, Operi Dei adhaesit ac confestim Sanctus Iosephmaria validissimum suum collaboratorem eum habuit. Die 25 mensis Iunii anno 1944 sacerdotalem ordinationem recepit et ex tunc sacro ministerio exercendo sese profudit. Ab ipsa ordinationis die confessarius fuit Sancti Iosephmariae. Anno 1946 Romam se contulit, ad Conditorem adiuvandum in Operis Dei moderamine et propagatione: fuit videlicet Secretarius Generalis (annis 1939-1946 et 1956-1975), Consiliarius pro Italia (annis 1948-1951), Procurator Generalis (annis 1946-1956) et Collegii Romani Sanctae Crucis Rector (annis 1948-1954).

Operam quoque dedit multiplicibus muneribus a Sancta Sede sibi concreditis: in Concilio Oecumenico Vaticano II munere functus est Secretarii Commissionis De disciplina cleri et populi christiani, quae redactionem Decreti Presbyterorum Ordinis curavit et fuit insuper Peritus Commissionum De Episcopis et dioecesium regimine necnon De religiosis. Nominatus est dein Consultor Sacrae Congregationis Concilii, Qualificator Supremae Congregationis Sancti Officii et Consultor Pontificiae Commissionis Codici Iuris Canonici Recognoscendo; fuit quoque Iudex in Tribunali pro causis sub competentia Congregationis pro Doctrina Fidei necnon eiusdem Congregationis Consultor. Fuit insuper Secretarius Commissionis de Institutis Saecularibus apud Sacram Congregationem de Religiosis et cooptatus est in coetum Consultorum Congregationis pro Clericis, Pontificii Consilii de Communicationibus Socialibus et Congregationis de Causis Sanctorum.

Die 15 mensis Septembris anno 1975 electus est primus Sancti Iosephmariae successor in Operis Dei moderamine, quo in munere perfungendo tamquam lemma habuit Conditoris vestigia premere seseque perfudit ut ad finem perduceret id quod Sanctus Iosephmaria ardenter desideraverat atque parare curaverat: obtinere nempe canonicam configurationem quae apte responderet charismati fundationali Operis Dei. Ad hanc metam perventum tandem est die 28 mensis Novembris anno 1982, qua die Beatus Ioannes Paulus II Opus Dei in Praelaturam personalem erexit ac Alvarum del Portillo eiusdem Praelatum nominavit. Die vero 6 mensis Ianuarii anno 1991 Dei Servus a Romano Pontifice episcopalem ordinationem recepit. Primo diluculo diei 23 mensis Martii anno 1994, paucis horis post reditum e peregrinatione in sanctis divini Salvatoris locis, Deus suum Servum ad se vocavit. Eadem die Beatus Ioannes Paulus II eius exuvias visitavit et, post orationem in silentio, elata voce antiphonam Salve Regina recitavit.

Pastoralis zelus Alvari del Portillo in moderamine Operis Dei, per annos 19 protracto, eo praesertim respexit ut magis magisque extenderetur apostolatus Praelaturae fidelium in Ecclesiae servitium: eo quidem tempore actuositas Operis Dei in viginti novas Nationes stabiliter dilatata est.

Pastoralis haec sollicitudo Dei Servum duxit quoque ad multa peragenda itinera ut Praelaturae fideles aliosque viros ac mulieres cuiuslibet condicionis roboraret in vita eorum spirituali et in apostolatu. In eo impulsu evangelizationis promovendo, ipse curavit semper ut actuositas apostolica Praelaturae in servitium singularum ecclesiarum particularium exerceretur. Fructus etiam sedulae eius curae de sacerdotali institutione fuit creatio Pontificiae Universitatis Sanctae Crucis in Urbe, quam Sanctus Iosephmaria expetierat. Scripta edidit de re iuridica, theologica ac spirituali, praesertim circa sacerdotium et laicatum, quae inter Laici et fideles in Ecclesia, Consecratio et missio sacerdotis, Vita Deo omnino dicata. Considerationes circa personam Iosephmariae Escrivá de Balaguer, Colloquium circa Operis Dei Conditorem.

Servi Dei deditio missioni explendae sibi concreditae radicabatur in profundum sensum filiationis divinae, quo ductus identificationem cum Christo quaerebat se totum fidenti animo committens voluntati Patris, amore plenus erga Spiritum Sanctum, sine intermissione orationi vacans, Sanctissima Eucharistia necnon tenero amore erga Beatissimam Virginem Mariam roboratus.

Heroice se gessit in perferendis aegritudinibus –quas ut Christi Crucem respiciebat–, in carcere per aliquot tempus perdurante persecutione religiosa in Hispania (annis 1936-1939) et in subeundis impugnationibus propter suam fidelitatem erga Ecclesiam. Vir erat profundae bonitatis et affabilitatis, qui pacem ac serenitatem in alios transfundebat. Nemo memorat aliquem eius gestum inurbanum vel impatientiae motum ante res adversas neque verbum vituperationis vel recusationis propter difficultates: ipse enim a Domino didicerat parcere, pro persecutoribus orare, bracchia sua more sacerdotis extendere, omnes hilari vultu magnaque clementia excipere.

Servi Dei amor erga Ecclesiam apparebat in omnimoda eius communione cum Romano Pontifice et cum Episcopis: fuit semper filius fidelissimus Petri successoris, indiscusse adhaerens eius personae eiusque magisterio. Insuper, in describenda figura huius Pastoris, praetermitti omnino nequeunt alia quaedam lineamenta, qualia sunt vividissima eius sollicitudo erga Operis Dei fideles, humilitas, prudentia, fortitudo, gaudium, simplicitas, sui abnegatio et ardens desiderium lucrandi animas Christo, quod exprimebatur quoque in lemmate eius episcopali: Regnare Christum volumus!

Sanctitatis fama Servi Dei, iam ample diffusa eo adhuc vivente, universalem extensionem post eius mortem attinxit. Circa Servi Dei vitam, virtutes ac sanctitatis famam instructi sunt –ab anno 2004 ad annum 2008– duo processus aeque principales apud Tribunal Vicariatus Urbis et apud Tribunal Praelaturae, necnon octo processus rogatoriales in dioecesibus Europae, Americae Septentrionalis ac Meridionalis et Australiae. Congressus peculiaris Consultorum Theologorum, qui locum habuit die 10 mensis Februarii anno 2012, omnium consensione affirmative respondit ad dubium propositum circa heroicitatem virtutum et famam sanctitatis Servi Dei. Ponente Em.mo D.no Card. Antonio Cañizares Llovera et me, Card. Angelo Amato, moderante, sententiam faventem tulerunt Em.mi ac Exc.mi Congregationis de Causis Sanctorum Membra in Sessione Ordinaria coadunati die 5 mensis Iunii anno 2012.

Facta de hisce omnibus Summo Pontifici Benedicto XVI accurata relatione ab infrascripto Cardinali Praefecto, Beatissimus Pater, accipiens rataque habens Congregationis de Causis Sanctorum vota, hodierna die sollemniter declaravit: Constare de virtutibus theologalibus Fide, Spe et Caritate tum in Deum tum in proximum, necnon de cardinalibus Prudentia, Iustitia, Temperantia, Fortitudine, iisque adnexis in gradu heroico, atque de fama sanctitatis Servi Dei Alvari del Portillo y Diez de Sollano, Episcopi tit. Vitensis, Praelati Praelaturae personalis Sanctae Crucis et Operis Dei, in casu et ad effectum de quo agitur.

Hoc autem decretum publici iuris fieri et in acta Congregationis de Causis Sanctorum Summus Pontifex referri mandavit.

Datum Romae, die 28 mensis Iunii a.D. 2012.

Angelus Card. Amato, S.D.B.

Praefectus

L. + S.

+ Marcellus Bartolucci

Archiep. tit. Mevaniensis

a Secretis