Guadalupe, un apoyo en el camino hacia Dios

Ofrecemos algunas de las impresiones sobre la sierva de Dios Guadalupe Ortiz de Landázuri y su fama de santidad compartidas, ante un grupo de periodistas, por el director de la oficina de las causas de canonización de fieles del Opus Dei, el postulador de la causa de Guadalupe y una joven abogada mexicana.

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Opus Dei - Guadalupe, un apoyo en el camino hacia Dios

Con motivo de la reciente promulgación del decreto sobre la heroicidad de las virtudes de Guadalupe Ortiz de Landázuri, la oficina de prensa del Opus Dei en Roma organizó en la mañana del jueves 22 de junio, un encuentro para periodistas acerca de la figura y la fama de santidad de Guadalupe.

«El Papa Francisco, en la audiencia general de ayer, ha hablado sobre la esperanza de la santidad y se ha referido a los santos como testimonios y compañeros de esperanza en el camino hacia la santidad. Muchas veces las personas piensan que es más fácil convertirse en delincuentes que en santos. Pero el Papa ha dicho que no es así, porque el Señor nos ayuda con su gracia. Pienso que Guadalupe es una gran compañera en el camino de la santidad, porque su figura es muy alentadora». Así comenzaba su intervención Francesco Russo, sacerdote, director de la oficina de las causas de los santos de la prelatura del Opus Dei.

Guadalupe Ortiz de Landázuri es «un ejemplo asequible, porque la suya fue una vida muy normal. Guadalupe era una mujer entregada, piadosa, que siempre buscaba la fuerza en el sagrario, que se olvidaba de sí misma para pensar en los demás», afirmó Antonio Rodríguez de Rivera, sacerdote, postulador de la causa de canonización de Guadalupe Ortiz de Landázuri.

Una mujer de fe

Claudia Robles, abogada mexicana, señaló que, a pesar de no haber tratado a Guadalupe personalmente, la ha podido conocer a través de la huella fecunda que dejó durante los seis años que vivió en México, de 1950 a 1956. «En su paso por México se reflejan las virtudes que han sido una constante hasta su muerte», afirmó.

«Es impresionante ver su fe y seguridad ante lo imposible. Pienso que aprendió de san Josemaría a soñar con los pies en la tierra. Al graduarse de Químicas, teniendo por delante un futuro muy prometedor, en una época donde muy pocas mujeres alcanzaban los estudios universitarios —menos aún los de Ciencias—, con una gran fe en Dios y en que el Opus Dei era una voluntad del Señor, Guadalupe se marchó a un país desconocido, en un continente lejano, donde no conocía a nadie y sin contar con la “seguridad” de medios económicos. En 1950 llegó a México para comenzar el trabajo del Opus Dei en ese país».

En las distintas intervenciones, se destacó que, durante los seis años que estuvo en México, Guadalupe, junto con otras personas, sacó adelante proyectos como una residencia para jóvenes universitarias en la Ciudad de México y una escuela-residencia, en la misma ciudad, que capacitaba en el área de la hostelería: muchas de las beneficiadas fueron campesinas de Michoacán. Además se involucró en los inicios del Colegio Chapultepec —en Culiacán— y en la expansión del Opus Dei tanto a otros estados de la República Mexicana como a varios países del continente americano.

En los testimonios recogidos acerca de Guadalupe se señala que enseñaba a trabajar dando ejemplo: era ella quien empezaba a hacer los trabajos más duros. Es sabido que Guadalupe no tenía habilidades para las labores domésticas, sin embargo, no era extraño que se dedicara, por ejemplo, a fregar suelos o a cocinar platillos mexicanos, para que las alumnas no extrañaran sus costumbres. Confiaba mucho en la capacidad de las personas y sabía transmitir la necesidad de ayudar a los demás.

Guadalupe enseñaba a trabajar dando ejemplo: era ella quien empezaba a hacer los trabajos más duros.

Una de las iniciativas que puso en marcha es Montefalco, una hacienda que, a principios del siglo XX, era un ingenio azucarero muy importante, pero que, tras la Revolución Mexicana, en 1910, quedó en ruinas. En 1951, a menos de un año de la llegada de Guadalupe al México, la propiedad fue donada con el fin de que se pudiera emprender allí una labor social con los campesinos de la zona. Se recuerda que, el día en que Guadalupe llevó a unas amistades a conocer Montefalco, comenzó a hablarles de lo que sería aquello en el futuro. Algunos la tildaron de ilusa... Sin embargo, al poco tiempo se comenzó una gran labor, que continúa hasta el día de hoy.

En menos de seis años, Guadalupe pudo ver el inicio de esa “ilusión” imposible: en 1956 —aunque no habían terminado los trabajos de construcción y se debía hacer frente a muchas dificultades— Montefalco ya estaba en funciones. Desde entonces, sus actividades no se han interrumpido y hoy es un centro de enseñanza y capacitación profesional y humana para niñas y jóvenes, por donde han pasado más de cinco mil alumnas.

Entre los testimonios recopilados a lo largo del proceso de beatificación, se resalta mucho —según el postulador— su alegría y su risa contagiosa, consecuencias del trato con Dios.

Guadalupe, una ayuda en el cielo

Desde su fallecimiento —explicaron— mucha gente empezó a pedir favores y milagros a Dios por mediación de Guadalupe. Se han recibido favores provenientes de muchos países: España, México, Bélgica, Italia, Portugal, Lituania, Kenia, India, Venezuela, Ecuador, Guatemala, Puerto Rico, Estados Unidos y Canadá. Muchas de las personas que han invocado la ayuda de Guadalupe para distintos tipos de necesidades, escriben las gracias que han recibido a través de la web www.guadalupeortizdelandazuri.org.

El postulador de la causa explicó que «hay un presunto milagro que debe estudiar la Congregación de las Causas de los Santos. Se trata de un tumor de piel (carcinoma), junto al ojo, que no podía ser operado porque había riesgo de perder la visión. Invocaron a Guadalupe con mucha fe y, en una noche, el tumor desapareció».

Muchas personas rezan a Guadalupe para obtener favores de Dios

Esta prodigiosa sanación ha sido estudiada en la diócesis de Barcelona, donde se recogieron varios testimonios; luego han intervenido dos peritos médicos, que han verificado que la curación ha sido total y completa. Todo esto, en actas procesales, se ha presentado a la Congregación y ahora debe ser estudiado por los consultores médicos que tendrán que decir si se trata o no de un hecho inexplicable desde el punto de vista médico. Si consideraran que lo es, los consultores teólogos tendrían que examinar si la curación se atribuye a la intercesión de Guadalupe. De ser así, el caso se podría presentar a los cardenales y obispos de la Congregación: «Es un proceso largo, pero se trata de ser muy prudentes», asegura el postulador.

¿Muchos santos?

Francesco Russo comentó que tal vez alguna persona podría sostener que se están promoviendo demasiadas causas de canonización y que hay ya muchos santos. Se le podría responder que los santos no serán nunca suficientes y que —parafraseando lo que decía el Papa Francisco en su última audiencia general— estamos acompañados de una multitud de testigos y esto es hermoso porque, en la diversidad de los santos, nadie se siente solo, todos nos sentimos sostenidos y llamados a la santidad.

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Lee o escucha la oración para pedir favores por intercesión de Guadalupe Ortiz de Landázuri